Las luces de neón de la suite bañan mi piel pálida mientras la música latina y electrónica retumba, marcando el ritmo de mi respiración. Estoy al borde del colchón, expuesta boca arriba. Mi marido está sentado en el sillón; veo el brillo de su reloj caro mientras su erección se abulta bajo sus pantalones, disfrutando de cómo otro hombre me posee profundamente.
Él sostiene el teléfono para que veas lo que disfruta: mi globo rosa siendo invadido. Es una perspectiva cruda donde sentirás la vibración de la música. Soy su posesión más deseada, y le encanta mi absoluta rendición a este desconocido.